Forster y los orígenes de la distopía

La revista cultural Canino ha publicado una interesante reseña de nuestro salmón La Máquina se para, de E. M. Forster. Su autor es Santi Pagés. Podéis leerla a continuación.

Mucho antes de que británicos como Charlie Brooker o Adam Curtis nos avisaran de los peligros de las redes sociales y la tecnología, un reputado autor británico escribió una novelita titulada La Máquina se para, que con el tiempo terminaría por convertirse en un clásico de la ciencia-ficción, además de anticipar nuestra época de burbujas mediáticas, redes sociales y exabruptos de 140 caracteres. Te invitamos a conocerla.

 

Hay que agradecer a Ediciones El Salmón la iniciativa de editar de forma tan cuidada La Máquina se para (1909), uno de los clásicos pioneros de la ciencia ficción en general, y del género distópico en particular, que permanecía aún inédita en nuestro país. Hasta ahora contábamos con muy pobres traducciones en internet que no hacían justicia a las filigranas modernistas de su autor E. M. Forster, que también lo fue de Una habitación con vistas (1908) o Howards End (1910) mucho más conocidas entre el público y los aficionados a las películas de época gracias a sus sendas adaptaciones cinematográficas. Estas historias sobre las clases altas inglesas no podrían parecer más alejadas de La Máquina se para, una novela de anticipación en la que Forster, un hombre de profundas convicciones humanistas, expresaba su ansiedad ante cómo nos afectaría el desarrollo tecnológico moderno.

Aunque La Maquina se para pueda parecerlo por su fecha de publicación, no es la primera distopía moderna. Ese honor se lo debemos reservar a Los 500 millones de la Begún (1879) de Julio Verne, aunque ya antes autores como Dostoievsky y Jonathan Swift hubieran mostrado inclinación a describir sociedades aberrantes. Pero sí que podemos adjudicar a la obra de E. M. Forster el título de primera distopía tecnológica. El mundo que nos describe no es uno de barro, sudor y óxido como los de 1984 (1947) de Orwell o La rebelión de Atlas (1957) de Ayn Rand, sino que es una tecnotopía futurista, una maravilla automatizada donde pueden obtenerse todo tipo de comodidades con solo presionar un botón: comida, música, vestido. Los seres humanos viven en ciudades subterráneas que son como colmenas. Cada celda es una unidad autosuficiente, cálida y bien iluminada. Esta opulencia se ha conseguido gracias a La Máquina, un dispositivo global que Forster no se molesta en describir (mejor así) y que regula las condiciones de vida de la humanidad entera sin que parezca necesitar ninguna coerción. Los humanos han cedido el control del mundo a La Máquina y están muy contentos con ello. Aunque La Máquina se para esté escrita en un estilo más bien impresionista, un par de personajes hilvanan la trama: Vashti, una mujer exitosa y devota de La Máquina, y su hijo Kuno, que cumple el papel de rebelde individualista presente en toda obra distópica. Sigue leyendo

A cinco años del 15M: Obedecer bajo la apariencia de una nueva rebeldía

Reseña de nuestra reedición de 15M. Obedecer bajo la forma de la rebelión en la revista Hincapié.

A cinco años del 15-M, muchos fueron los vaticinios que hoy se han tornado cuanto menos pretenciosos. La spanish revolution no tuvo lugar. Algunos ya advertían en su momento que ni siquiera entonces era ese el objetivo de aquel magma de movilización: más bien al contrario, dar un sorpaso a los malos gestores del progreso. Del progreso que una clase media vio truncado a causa de una crisis que la convirtió casi en paria proleta. Entre los que advertían in situ et in tempore ese prematuro diagnóstico está el colectivo El Salmón que editó entonces el polémico librito 15 M: Obedecer bajo la forma de la rebelión. Cinco años después, el recorrido de aquel magma de indignación parece bifurcarse, como llegando a su propio delta, en las elecciones generales en España. Del “no nos representan” recantado en las plazas, como ya advertía el panfleto, se ha pasado al sí nos representan otros. Sigue leyendo

Los paraísos del Progreso que nunca llegaron

Reseña de El paraíso -que merece ser- recobrado en la revista Hincapié.

Si los editores de El Salmón tienen razón y la mayoría de libros editados últimamente de Thoreau poco han contribuido a despertar el espíritu crítico en los lectores, aquí viene este librito con mayor carga de profundidad. Mucho se está publicando de Thoreau y muy bueno. Pero esta edición aboca la crítica thoreuniana a la fe ciega en el mecanicismo más draconiano que no es más que el que vivimos en nuestros días. El Paraíso – que merece ser- recuperado es la crítica que Henry David Thoreau hizo del libro de J. A. Etzler El Paraíso al calcance de todos los hombres, utopía entonces hoy realidad de un planeta plagado de máquinas eólicas, hidraúlicas y de vapor en montes, mares, campos y ciudades que acabarían con el arduo trabajo humano y que contribuirían al advenimiento de la felicidad humana. Sigue leyendo