Beberemos el agua de las alcantarillas

“Beberemos el agua del váter” (eldiario.es, 2/09/2017):

“Por eso muchos expertos en gestión del agua señalan la recuperación de las aguas residuales como una de las grandes oportunidades para garantizar el derecho humano al agua potable y de saneamiento. Avanzar hacia un uso circular del agua o, dicho de otro modo, dejar de darnos el lujazo de utilizar el mismo agua que bebemos para tirar de la cadena”.

El Jardín de Babilonia

Cincuenta años antes, Bernard Charbonneau escribía en su libro El Jardín de Babilonia:

Mientras tanto, [al organismo] sólo le cabe padecer, respirar este aire cargado de pestilencias que se espesa bajo la boina polvorienta de las ciudades. Y beber y lavarse con un agua que no es sino el agua, “reciclada”, de sus alcantarillas: igual que ciertos náufragos, la ciudad se ve obligada a beber su propia orina.

 

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‘Patria’, una novela que refleja muy bien el conflicto austrohúngaro

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Patria, de Fernando Aramburu: una novela que refleja muy bien el conflicto austrohúngaro 

Algunas reflexiones sobre la claudicación de la crítica (y algo más)

Javier Rodríguez Hidalgo

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En el próximo número de nuestra revista Cul de Sac, que esperamos publicar a finales de año, aparecerá esta reseña de la novela de Fernando Aramburu Patria, el fenónemo-literario-del-año. Hemos querido adelantarnos unos meses a su aparición en papel y favorecer así una discusión que explore los resortes que han hecho de esta novela un éxito total de público y crítica.

Javier Rodríguez Hidalgo (1978) es traductor y escritor. Entre 2001 y 2002 estuvo en la cárcel por delito de insumisión. Colaboró con el boletín de crítica antiindustrial Los Amigos de Ludd, aparecido entre los años 2001 y 2006. Más tarde fue el editor de la revista Resquicios. Ha participado en la lucha contra el TAV (Tren de Alta Velocidad) en el País Vasco. Asimismo, ha traducido al castellano a Lewis Mumford, E. M. Forster, H. D. Thoreau, Alexandre M. Jacob, Jaime Semprun, René Riesel, Jean-Marc Mandosio, Pablo Sastre y Joseba Sarrionandia, entre otros. En Ed. El Salmón ha publicado los libros La revolución en la crítica de Félix Rodrigo Mora y ¿Sólo un dios puede aún salvarnos? Heidegger y la técnica, amén de haber traducido los libros George Orwell ante sus calumniadores, Un futuro sin porvenir. Por qué no hay que salvar la investigación científica, Foucault: la longevidad de una impostura, El paraíso -que merece ser- recobrado y La Máquina se para. Para Cul de Sac ha colaborado con los artículos «Imaginarios apocalípticos», «¿Hay una transición en la cultura?», «Ante el auge del neomarxismo» e «I, desgraciadamente, el dolor crece».

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La novela

En un principio, mi intención era hacer una reseña de Patria exclusivamente como obra literaria, ya que me parecía que la mayor parte de críticas que no han dejado de publicarse en la prensa desde septiembre se han centrado sobre todo en el contenido político del libro (su «mensaje», por decirlo con un término que detesto pero que resulta más que adecuado en este caso). Echaba de menos un análisis de lo que fundamentalmente debería decidir si Patria es una buena novela o no, esto es, de la calidad de la prosa de Aramburu. Pero casi todo lo que había que decir al respecto lo dijo Iban Zaldua en «La literatura, ¿sirve para algo? [1]». Para evitar ser redundante, he preferido completar su análisis y tratar de entender cómo una novela tan mediocre ha podido suscitar tantos encomios por parte de una crítica que, si hubiera sido digna de tal nombre, debería haber mostrado más lucidez ante el fenómeno Patria. Sigue leyendo

Viaje a la China maoísta

“Surcar los mares depende del timonel, hacer la revolución depende del pensamiento de Mao Zedong”

Como complemento a la publicación en septiembre de El traje nuevo del presidente Mao, libro en el que Simon Leys denunciara en 1971 la terrible «Revolución Cultural» china jaleada por la mayoría de los intelectuales progresistas, en Ediciones El Salmón queremos rescatar una serie de escritos que dedicara Nicola Chiaromonte a la China de Mao desde los años cincuenta. Viaje a la China maoísta, escrito en 1956, expone la bajeza moral de la campaña orquestada por Jean-Paul Sartre y sus acólitos contra el periodista y escritor Robert Guillain, que había osado revelar las miserias de un régimen que había reducido a su población al estado de «hormigas y de gramófonos». El siguiente artículo de esta serie será China y los dioses de Occidente, publicado en 1958.

[Robert] Guillain explica y analiza algo que los comunistas tacharían tranquilamente de fútil «espiritualidad»: la condición asfixiante del aire que había respirado en China, la espantosa uniformidad de la existencia colectiva, la «socialización de los cerebros», el minucioso funcionamiento del control político sobre la población establecido por el régimen, labor en manos de los comités de barrio y de bloques de vivienda, en virtud del cual todo el mundo se sabe fatalmente vigilante y espía, sin necesidad de una abstrusa organización policial. […] Por un lado, una inmensa empresa organizativa y tecnológica; por el otro, un pueblo de seiscientos millones de individuos reducidos al estado de hormigas y de gramófonos. Hormigas y gramófonos voluntarios, insiste Guillain: representante, detentor y maestro de todas las virtudes, desde el pensamiento recto a la higiene doméstica, el Estado chino impone irremediablemente a sus súbditos, al menos en las apariencias, el ejercicio de la virtud voluntaria: porque, cuando impera por doquier la virtud, ¿quién osará declararse réprobo y corrupto?

La ética de la política

Joseph Frank (1918-2013)

En 1966, Joseph Frank, profesor de literatura de la Universidad de Princeton, autor de la célebre y monumental biografía de Fiodor Dostoievski en cinco volúmenes [publicada en castellano por Fondo de Cultura Económica], invitó a Nicola Chiaromonte a que participara en unos seminarios sobre crítica literaria. En esas conferencias, Chiaromonte se ocupó de esa tradición literaria que, desde el siglo XIX, arrojó una sombra de sospecha sobre la creencia en la Historia con hache mayúscula. Reflexionando sobre la obra de Stendhal, Tolstoi, Martin du Gard, Malraux y Boris Pasternak, Chiaromonte esbozaba los rasgos principales de la corriente antihistórica que ha atravesado la literatura y la cultura de la Modernidad más antimoderna, aquella que ha desconfiado de los logros del progreso material convertido en sinónimo de progreso moral y social.

Fruto de esas conferencias, nacería después la obra maestra de Chiaromonte, The Paradox of History [prologado por el mismo Frank], que Ed. El Salmón publicará en su catálogo. Y, muchos años después, en 2012, Joseph Frank volvía la vista atrás y rememoraba su amistad con Chiaromonte, reviviendo la profunda impresión que causaba éste en los círculos intelectuales franceses, y, sobre todo, revelaba la principal preocupación que ocupó al autor italiano en sus reflexiones sobre la historia: la relación entre la ética y la política, la falta de equilibrio entre los supuestos objetivos morales de algunas corrientes del socialismo y su pragmatismo y maquiavelismo político.

En este enlace puedes encontrar, traducido por vez primera al castellano, el texto de Joseph Frank: Nicola Chiaromonte y la ética de la política.

Justo un año o dos antes de morir, Nicola reunió varios ensayos (algunos inéditos, y otros, como el que versaba sobre Malraux, de sobra conocidos) en un libro titulado The Paradox of History. El tema central del volumen —cuyos capítulos versaban sobre Stendhal, Tolstoi, Roger Martin du Gard, Malraux y Pasternak— es el sempiterno tema de Nicola, que, como hemos visto, lo obsesionaba incluso en medio de la mayor de las violencias: la relación entre la ética y la política. Por «paradoja de la historia», Nicola entendía en realidad la paradoja de la política tal y como él la concebía. Dado que la política de izquierdas del mundo moderno ha estado sometida a la creencia de que la historia de la humanidad poseía un significado, en consecuencia, la historia podía ser domeñada y controlada y hacer que estuviera al servicio de los ideales éticos que la izquierda supuestamente estaba tratando de llevar a la práctica. Pero la paradoja de la historia significa que las cosas nunca salen como debería; y desde que la Revolución Francesa diera comienzo al mundo moderno, estos ideales siempre se habían traicionado al tratar de convertirlos en realidades. Es esta paradoja, y las lecciones que podrían extraerse de ella, lo que Nicola pretendió examinar en un conjunto de obras en las que, en todos los casos, el tema central es la relación de los individuos con la historia.

Presentación de ‘La destrucción de la ciudad’ (Madrid, 10 de febrero)

45fb02011dEl viernes 10 de febrero tendrá lugar la presentación del libro La destrucción de la ciudad (Ed. Catarata), de Juanma Agulles, miembro de Cul de Sac y Ed. El Salmón. El libro se ha alzado con el III Premio Catarata de Ensayo.

El acto tendrá lugar en la librería Traficantes de Sueños (C/Duque de Alba 13. Metro Tirso de Molina), a partir de las 19:00.

¿Podemos seguir llamando ciudades a lo construido durante los dos últimos siglos de industrialización?

Megalópolis y tecnópolis proliferan hoy en nuestro mundo, borrando los límites internos y externos sobre los que históricamente se ha construido la ciudad. Junto a la multiplicación de infraestructuras urbanas de transporte, energía o telecomunicaciones, megatugurios, slums, campos de refugiados, poblados de chabolas, “ciudades rodantes” y otros asentamientos precarios y provisionales han terminado por convertirse en las construcciones más generalizadas de nuestra era industrial.

Una expansión que aunque ha urbanizado una gran parte del planeta, bajo el dictum indeclinable del crecimiento económico, está haciendo desaparecer la ciudad como elemento histórico y forma de construir el espacio social. Esta realidad urbana no ha hecho más que agravarse en un contexto tecnológico que dista mucho de la primera urbanización europea y en un capitalismo global que requiere de combustibles fósiles no renovables para mantener su crecimiento. Como sostiene su autor, “el modo de vida urbano se convierte hoy en la utopía realizada de la industrialización. Para tomar forma, ha necesitado destruir tanto el mundo rural como las ciudades que florecieron a lo largo de la historia humana. Y, por raro que parezca, muchos urbanistas soñaron con un mundo sin ciudades”.

En este ensayo, Juanma Agulles nos plantea un recorrido por las diferentes formas que ha adoptado la destrucción de la ciudad a través del industrialismo y sus planes urbanísticos y arquitectónicos, al tiempo que es una lúcida reflexión sobre las posibilidades de salir de la “ciudad sin límites”.