En preparación

Cul de Sac #6
Autorretrato italiano
Herejes contra la máquina

En este número de nuestra revista Cul de Sac, nos centraremos en la crítica antimoderna italiana. Desde los albores del siglo diecinueve, en todos los países occidentales los procesos de modernización e industrialización acarrearon el repudio de la mayoría de sus intelectuales de más valor: de William Blake a D. H. Lawrence, de León Tolstói a Karl Kraus y Franz Kafka, de H. D. Thoreau a Frank Norris, de John Ruskin y William Morris a George Orwell, de Charles Baudelaire a Simone Weil, la mayoría de los escritores modernos fueron, en verdad, escritores antimodernos.
En Italia, además de precedentes tales como Giacomo Leopardi o Carlo Michelstaedter, la acelerada modernización del miracolo economico que se desata a partir de los años 50 suscita en un amplio número de escritores e intelectuales una mezcla de temor, condena y rechazo: Carlo Emilio Gadda, Eugenio Montale, Paolo Volponi, Giovanni Giudici, Andrea Zanzotto, Goffredo Parise o Luciano Bianciardi estaban entre los numerosos intelectuales afligidos ante la perspectiva de crecimien­to de las ciudades, la proliferación de fábricas, la irrupción de múltiples innovaciones técnicas, la desaparición de la dimensión artesanal o la extinción del mundo campesino.
Textos de: Nicola Chiaromonte, Andrea Caffi, Ignazio Silone, Luciano Bianciardi, Eugenio Montale, Dino Buzzati, Elsa Morante, P. P. Pasolini, Goffredo Parise, Andrea Zanzotto, Raffaele La Capria y Piergiorgio Bellocchio.

 

Novedades para 2019

La pesadilla tecnológica
Nicholas Carr

«La religión más poderosa de Norteamérica, mayor que los Testigos de Jehová, que las sectas cristianas, o que la cienciología, es la religión de la tecnología. […] En 1833, John Adolphus Etzler aseguraba que con medios mecánicos, EEUU se convertiría en diez años en un Edén. Este tipo de predicciones proliferaron durante los siglos XIX y XX. En 2014, un famoso “emprendedor” anunciaba que muy pronto los ordenadores y los robots nos liberarían de nuestras “necesidades físicas”. Podríamos hacer caso omiso de estas profecías, en tanto que mera palabrería de unos ricachones consentidos, si no fuera por una cosa: están formando la opinión pública. Al extender esa visión utópica de la tecnología, una visión que define el progreso como un proceso fundamentalmente tecnológico, han fomentado que la gente deje a un lado sus facultades críticas para dar barra libre a los empresarios y hombres de finanzas de Silicon Valley para que modelen la cultura de forma que encaje en sus intereses comerciales».
La pesadilla tecnológica recoge una crónica del imparable advenimiento de la Web 2.0. a través de uno de sus principales críticos, Nicholas Carr, autor de Superficiales. Qué está haciendo internet con nuestras mentes y Atrapados. Cómo las máquinas se apoderan de nuestras vidas.

 

Imágenes rotas
Simon Leys

«Las páginas que siguen no añaden nada de esencial a lo que traté de expresar en Sombras chinescas. Son en parte el fruto de una estancia reciente en Hong Kong, estancia que me permitido hacer lo que me había resultado imposible al otro lado de la frontera: recoger de forma completamente espontánea testimonios individuales. Aun cuando la pasión pueda deformarlos, y por limitadas y singulares que puedan resultar las experiencias de las que dan fe, he creído que estas voces chinas merecían también ellas ser escuchadas.
En Hong Kong tuve la ocasión de conversar largo y tendido con varios chinos que habían abandonado de forma reciente la República popular; algunos de ellos con un visado de salida en regla, y la mayor parte de ellos escapando y poniendo en riesgo sus vidas. Yo no soy ni un «China-watcher» ni un investigador profesional, y jamás he buscado estos encuentros; simplemente los ha propiciado el azar fruto de mis amistades. En Hong Kong, las personas que han huido de China tienen entre sí unos vínculos muy estrechos; tienen en común la experiencia de algo indecible, algo que a la gente que ahora les rodea no les produce más que indiferencia e incomprensión. China continúa estando en el centro de sus preocupaciones; por eso, cuando conocen a un extranjero que comparte con ellos sus dolorosas obsesiones, le dan una calurosa acogida, se desviven para presentarles a otros amigos que sean más capaces —o eso piensan— de hacerle comprender de qué se trata verdaderamente, faltándoles como les faltan las palabras adecuadas para expresarlo.
En el curso de estas conversaciones, mis interlocutores y yo nos sentíamos a menudo maravillados por la suerte que teníamos: henos aquí, ellos chinos, yo extranjero, charlando sin tapujos sobre la vida cotidiana en China, abriendo nuestros corazones y diciendo todo lo que se nos pasaba por la cabeza. Nuestros caminos podrían haberse cruzado muy poco antes en China, pero habríamos tenido que permanecer en silencio; o tal vez, si en medio de una de la clásica visita a su escuela, su fábrica, su pueblo, hubiera tenido la oportunidad de verles y hacerles preguntas, ellos no habrían podido sino recitar como papagayos la perorata que se les suele brindar a los extranjeros… Sobre esta cuestión de las relaciones entre los chinos y los extranjeros, algunos de sus relatos han iluminado de forma retrospectiva varias experiencias que viví durante mi estancia en China».

Destruyamos las máquinas
Samuel Butler

«Día tras día, las máquinas nos ganan terreno; días tras días nos volvemos más serviles ante ellas, cada día hay más hombres atados como esclavos a su servicio, cada día hay más hombres dedicando las energías de su vida entera al desarrollo de la vida mecánica. El desenlace es una simple cuestión de tiempo: que llegará el día en que las máquinas tomarán el mando efectivo del mundo y sus habitantes. Pensamos que debemos declararles de inmediato la guerra a muerte. Toda máquina del tipo que sea debe ser destruida por aquel que desee el éxito de su especie. No debe hacerse ninguna excepción, ni mostrar piedad alguna».
Autor en el siglo XIX de una de las primeras novelas distópicas, Erewhon o allende las montañas, este libro recoge varios textos donde se señalaba con una portentosa capacidad de anticipación cómo las máquinas pueden ejercer una influencia nefasta sobre los seres humanos, y por qué es necesario detener su continuo avance.

¿Qué es el Estado?
Agustín García Calvo

Un texto fundamental sobre la idea del Estado, las formas que éste adopta frente a la sociedad, y cómo los distintos nacionalismos han utilizado esta idea para consolidarse frente al Pueblo, la gente común y los de abajo.
En las circunstancias políticas actuales, donde se multiplican los deseos de crear muchas españitas, la lectura de este texto no dejará indiferente a nadie.

 

URSS. En el país de la mentira desconcertante, Ante Ciliga

Ante Ciliga (1898-1992], sosteniendo la edición francesa publicada por Champ Libre

«¿Cómo es posible que la más audaz y profunda de las revoluciones haya degenerado en la esclavitud más total? ¿Por qué la revolución rusa representa en sus primeros momentos el progreso social más moderno y, en su etapa sucesiva, desembocara en la mentira social, la explotación y la opresión más perfeccionada? ¿Qué podría explicar esta gigantesca contradicción?».

Estas son algunas de las preguntas a las que URSS. Diez años en el país de la mentira desconcertante consigue aportar probablemente la explicación más completa y profunda que jamás se haya tratado dar sobre la realidad de la Rusia «comunista». Hasta el punto que, dado su valor testimonial, nos atreveríamos a definir este libro como una suerte de Odisea de los tiempos modernos. Una narración llena de peripecias en las que Ante Ciliga supo descifrar, con una prosa al mismo tiempo densa y sugerente, todas las facetas de lo que sin lugar a dudas representa uno de los enigmas más complejos de la historia del siglo XX.

Ante Ciliga, fundador del Partido Comunista yugoslavo, se marchó a Rusia en 1926, y tras vivir allí durante casi diez años, explorando a fondo los múltiples paisajes del país, las nuevas relaciones sociales y económicas derivadas de la Revolución de Octubre, las altas esferas de la burocracia, el papel central desempeñado por la policía política, las cárceles y el exilio en Siberia, Ciliga llegó a la amarga conclusión de que «es más fácil escapar del infierno de Dante que de la Rusia soviética».

[Del prólogo a la edición italiana]

Y, además…

 

Enseñar al príncipe de Dinamarca, Carla Melazzini

Ciudad desnuda. Vida y muerte de los espacios urbanos auténticos, Sharon Zukin

La tragedia de Espartaco, André Prudhommeaux

Somos revolucionarios a nuestro pesar, Jacques Ellul & Bernard Charbonneau

La libertad en coma (ed. ampliada), Grupo Marcuse

George Orwell, Bernard Crick

La revuelta conformista. Crítica del 68, Nicola Chiaromonte

La vida en la tierra, Baudouin de Bodinat

Llamamiento al socialismo, Gustav Landauer

Las bellas banderas, Pier Paolo Pasolini

La vista desde el puente, Simon Leys

 

 

 

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