La ética de la política

Joseph Frank (1918-2013)

En 1966, Joseph Frank, profesor de literatura de la Universidad de Princeton, autor de la célebre y monumental biografía de Fiodor Dostoievski en cinco volúmenes [publicada en castellano por Fondo de Cultura Económica], invitó a Nicola Chiaromonte a que participara en unos seminarios sobre crítica literaria. En esas conferencias, Chiaromonte se ocupó de esa tradición literaria que, desde el siglo XIX, arrojó una sombra de sospecha sobre la creencia en la Historia con hache mayúscula. Reflexionando sobre la obra de Stendhal, Tolstoi, Martin du Gard, Malraux y Boris Pasternak, Chiaromonte esbozaba los rasgos principales de la corriente antihistórica que ha atravesado la literatura y la cultura de la Modernidad más antimoderna, aquella que ha desconfiado de los logros del progreso material convertido en sinónimo de progreso moral y social.

Fruto de esas conferencias, nacería después la obra maestra de Chiaromonte, The Paradox of History [prologado por el mismo Frank], que Ed. El Salmón publicará en su catálogo. Y, muchos años después, en 2012, Joseph Frank volvía la vista atrás y rememoraba su amistad con Chiaromonte, reviviendo la profunda impresión que causaba éste en los círculos intelectuales franceses, y, sobre todo, revelaba la principal preocupación que ocupó al autor italiano en sus reflexiones sobre la historia: la relación entre la ética y la política, la falta de equilibrio entre los supuestos objetivos morales de algunas corrientes del socialismo y su pragmatismo y maquiavelismo político.

En este enlace puedes encontrar, traducido por vez primera al castellano, el texto de Joseph Frank: Nicola Chiaromonte y la ética de la política.

Justo un año o dos antes de morir, Nicola reunió varios ensayos (algunos inéditos, y otros, como el que versaba sobre Malraux, de sobra conocidos) en un libro titulado The Paradox of History. El tema central del volumen —cuyos capítulos versaban sobre Stendhal, Tolstoi, Roger Martin du Gard, Malraux y Pasternak— es el sempiterno tema de Nicola, que, como hemos visto, lo obsesionaba incluso en medio de la mayor de las violencias: la relación entre la ética y la política. Por «paradoja de la historia», Nicola entendía en realidad la paradoja de la política tal y como él la concebía. Dado que la política de izquierdas del mundo moderno ha estado sometida a la creencia de que la historia de la humanidad poseía un significado, en consecuencia, la historia podía ser domeñada y controlada y hacer que estuviera al servicio de los ideales éticos que la izquierda supuestamente estaba tratando de llevar a la práctica. Pero la paradoja de la historia significa que las cosas nunca salen como debería; y desde que la Revolución Francesa diera comienzo al mundo moderno, estos ideales siempre se habían traicionado al tratar de convertirlos en realidades. Es esta paradoja, y las lecciones que podrían extraerse de ella, lo que Nicola pretendió examinar en un conjunto de obras en las que, en todos los casos, el tema central es la relación de los individuos con la historia.

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