Cuba libertaria

Desde el corazón del Caribe nos llega una hermosa noticia: nuestros amigos y compañeros del Observatorio Crítico de La Habana – Taller Libertario Alfredo López inauguran este fin de semana el Centro Social y Biblioteca Libertaria ABRA. Desde Ediciones El Salmón queremos enviar un abrazo fraterno y toda nuestra solidaridad y ánimo para con este nuevo proyecto.
Reproducimos a continuación las palabras que han querido compartir con todo el globo.

***


Desde Cuba se inicia este 5 de mayo de 2018 una nueva etapa en el proceso autoemancipatorio de un grupo de cubanos y cubanas, con la apertura de ABRA: Centro Social y Biblioteca Libertaria.

Este empeño del Taller Libertario Alfredo López (iniciativa anarquista, anti-autoritaria y anticapitalista surgida en 2012,  que forma parte de la Federación Anarquista del Caribe y Centroamérica), con el efectivo y vital involucramiento de colectivos afines como Observatorio Crítico Cubano, Guardabosques, así como algunas otras energías individuales; intenta construir un espacio autónomo y sostenible en la Cuba de hoy.

Un espacio para promover experiencias y prácticas independientes de cualquier gobierno foráneo o nacional, o instituciones que los representen, centrado en las capacidades de quienes se involucren. Desde ABRA se insistirá en una práctica que prefigure el tipo de sociabilidad que soñamos, y en un tipo de relacionamiento amigable con el medioambiente, que se traduce en un mínimo de consumo con un máximo de soluciones propias no contaminantes.

Este nuevo empeño es esencialmente anticapitalista, pues el capitalismo promueve un tipo de relaciones entre las personas basadas en el utilitarismo, la supremacía, la competencia, la ganancia, todo lo cual no conduce a la sociabilidad que aspiramos. Lo anterior es sostenido por los Estados, las empresas y corporaciones que dominan y depredan al mundo y a nuestro país. Por ello el Centro Social se coloca en las antípodas de todo lo anterior. Sigue leyendo

Anuncios

Defender las ZAD

Queremos compartir con nuestros lectores las siguientes reflexiones publicadas por nuestro compañero Adrián Almazán en eldiario.es a propósito de la ZAD (Zona a Defender) en Francia, y mandar así un mensaje de ánimo y solidaridad a quienes allí resisten contra las agresiones de la Industria y del Estado francés.

El lunes 23 de abril se cumplían 15 días del comienzo de la operación militar lanzada por el gobierno de Emmanuel Macron sobre la Zone A Défendre (Zona A Defender) cercana a la ciudad francesa de Nantes. Aunque la existencia de esta ZAD, por sus siglas, y la enorme importancia que su lucha contra la construcción del que habría sido el tercer aeropuerto más grande de Francia ha pasado relativamente desapercibida en el territorio español, nos encontramos ante el movimiento europeo de defensa del territorio y de denuncia del modelo de crecimiento contemporáneo y sus consecuencias más grande de los últimos años.

La ZAD ha supuesto a la vez la articulación de un movimiento nacional vertebrado en torno a los diferentes comités de apoyo en innumerables poblaciones francesas, la construcción de un frente de lucha local plural que ha incluido desde organizaciones ecologistas a sindicatos agrarios y plataformas urbanas, la revitalización en el debate público francés de una crítica al capitalismo y su delirio productivista, la ocupación efectiva de un territorio de en torno a 1200 hectáreas en las inmediaciones del municipio de Notre-Dame-des-Landes, el desarrollo en el mismo de innumerables iniciativas que van de la artesanía y la agroecología a escala local (carpinterías, ganadería, queserías, panaderías, huertos) a la autoconstrucción, pasando por experiencias de organización asamblearia del territorio, construcción de medios alternativos (radio Klaxon o el periódico ZAD-News), la construcción de una biblioteca, etc.; y, por último, la renovación y construcción parcial de un nuevo modelo de lucha basado en la idea de la ocupación de territorios como a la vez estrategia de defensa frente a la construcción de grandes infraestructuras y laboratorio de nuevas formas de habitar y de relacionarse (1). Sigue leyendo

Salmón politikón (Madrid, 7 y 8 de abril)

Aristóteles afirmó hace varios siglos que «Τών σαλμών ζῷον πολῑτῐκόν» (el Salmón es un animal político), y ahora Ediciones El Salmón participará en la I Feria del Libro Político, que tendrá lugar el próximo fin de semana en Madrid. Allí podréis encontrar todo nuestro catálogo.

La feria tendrá lugar en la Nave de Terneras, tras la Casa del Reloj (Matadero), en el Paseo de la Chopera nº10 (Metro Legazpi, L3). El horario de la feria será de 11 a 21h el sábado, y de 11 a 19h el domingo. Tenéis más información en este enlace: http://feriadellibropoliticodemadrid.org/

Civilización, tecnología y barbarie

«La mecanización y la industrialización han transformado en poco tiempo el planeta, haciendo trizas los ecosistemas y las comunidades humanas mediante el monocultivo, la nocividad industrial y los mercados de masas. El mundo se parece hoy más a las advertencias proféticas de los pueblos primitivos que a la huera propaganda del sistema industrial: las plantas desaparecen y los animales mueren; los suelos quedan tan yermos como el espíritu humano, los grandes océanos envenenados, la lluvia convertida en algo corrosivo y mortal, las comunidades humanas en guerra unas con otras por despojos menguantes. Y todo ello al borde de la gran aniquilación, posible con sólo pulsar unos botones al alcance de unos cuantos imbéciles, cabezas de zek, encerrados en sus búnkeres fortificados. Los raíles de la civilización no sólo conducen al ecocidio, sino a un suicidio evolutivo.

Cada imperio se tambalea sobre el olvido que él mismo ha creado, y tarde o temprano acabará cubierto de arena. ¿Sobrevivirá entre las ruinas un mundo digno de ser habitado?»

Muy pronto en sus librerías…

Un intelectual muy incómodo

[Reseña de De la parte equivocada (Limitar el deshonor, vol. I), aparecida en la revista Hincapié]

Piergiorgio Bellocchio es un intelectual que lleva más de veinte años sin encontrar editor. No le preocupa a estas alturas de su vida. Tampoco le importó que desde los años 60 en adelante fuera un maldito para izquierdas, derechas y centros. A contracorriente de la corrección táctica, Bellocchio era un hombre que pensaba al margen de la industria cultural. Y siempre se opuso al consenso intelectual. Se puede decir, como resumen los editores de Ediciones El Salmón, que se encontró bien a gusto “de la parte equivocada”. Su agudeza moral a la hora de mirar la Italia de su tiempo está perfectamente compilada en la selección de artículos ahora editados en español bajo el esclarecedor título de De la parte equivocada. Limitar el deshonor.

“Limitar el deshonor. Un objetivo que hace veinte años habría considerado repugnante y absurdo, porque el honor y el deshonor no son cosas que puedan medirse. […] Pero cuando era joven no podía concebir una derrota de estas proporciones. Por aquel entonces, lo peor que podía imaginar era la derrota política a manos de la contrarrevolución, que se manifestaba en la represión que, por despiadada que fuera (o precisamente por ello), garantizaba a los vencidos el honor del exilio, la cárcel o, mejor aún, la gloria del patíbulo. El destino ha sido ridículo […] Nuestros tiempos son menos dramáticos, menos directamente trágicos, aunque más desesperantes. Terror y miseria ahora pueden llamarse consenso y bienestar”.

Escrito en junio de 1985, Bellocchio parece hablar de nuestros tiempos. Del amargo sentido de la derrota constante acompañada de un hálito de dignidad.

En otras palabras: después de haber encajado treinta o cuarenta golpes, te pones a resguardo en una esquina o en un rincón, haciéndote el muerto, con el fin de evitar recibir más. Después asomas la cabeza el tiempo suficiente para recibir otros siete u ocho. Entonces te revuelves: paras un golpe o dos y devuelves a su vez dos tres, algo que el mejor de los casos suscita un poco de curiosidad y en el peor reprobación. Sirve, en todo caso, para devolverte un poco de respeto por tí mismo, de forma que ya no sientes los golpes que sigen cayéndote encima. Ganas por así decirlo, un poco de tiempo. Y vuelta a empezar. Esto es lo que yo entiendo por “limitar el deshonor”.

El compendio de los primeros ensayos de Bellocchio muestran su lucha constante recibiendo golpes y devolviéndolos. Sus artículos reunidos en este libro son una especie de diario donde lo cotidiano es el campo de batalla. No queda lucha ni enemigo por diseccionar: la progresía locuaz, la izquierda rampante, el terrorismo redentor alucinado, el poder, los predicadores y tahúres culturales, el estado parasitario, la clase media italiana, la técnica dominadora… y alguna bocanada libertadora de Thoreau. Bellocchio se pone de la “parte equivocada” como diría Bertolt Brecht, “a falta de otro sitio en que ponernos”.

En los sagaces y breves apuntes de Bellocchio hay una contumaz crítica al modernismo de hormigón agujereado en la Italia de principios de los 80. Es la misma Italia que vive hoy de su mortaja cultural. Y para sospresa mayúscula, puede decirse que la descripción que hace Bellocchio de aquella Italia es la actual de todos los países del mediterráneo y de otras latitudes absorbidas por la victoria “pacífica” y “consensuada” del consumo de toda clase de banalidades culturales. Enemigo de los lugares comunes, incluso y en primer lugar de los de la ortodoxia izquierdista, Bellocchio no cae en el dramatismo desesperante. Hay en su lúcida derrota una burla a toda la impostura imperante, por la que se cuela una alegría de vivir que aún sobrevive al totalitarismo cotidiano. Bellocchio no huye hedonistamente a ninguna comuna imaginaria: combate a diestra y siniestra la decadencia impuesta, la administración creciente y normalizada de los seres humanos en nombre de un progresismo que sostienen izquierdas y derechas.

Pese a él mismo es un intelectual sin igual. Un cero a la izquierda, como diría él mismo, pero un cero muy necesario.