Soy un paria de la ciencia

Reconozco que mi desconfianza y mi hostilidad hacia la ciencia y la tecnología se basan principalmente en mi desconocimiento sobre la materia. Soy un paria de la ciencia. Por otra parte, yo mismo también suscito desconfianza y hostilidad en obreros, campesinos y jóvenes, es decir, en gente que me atribuye un saber, y por lo tanto un poder, superior al suyo. Esto provocaba en ellos un sano prejuicio, un miedo instintivo. Cuanto más trataba de hacerme entender, más aumentaban sus sospechas.

indiosFrente a la ciencia, frente a la monstruosa máquina tecnológica, yo me siento como el indio ante los caballeros españoles cubiertos de hierro, como el negro ante el revólver del colonizador. No entendían nada, o más bien sólo entendían que los otros eran más fuertes: su única defensa posible era el miedo. Los que fueron exterminados o reducidos a la esclavitud, por no hablar de la viruela y de la tuberculosis, fueron en primer lugar y sobre todo los menos tímidos, los más evolucionados, aquellos que, confraternizando y colaborando con los extranjeros, albergaban la ilusión de elevarse a su altura. Los pocos que se salvaron fueron los más obtusos, los más «atrasados», aquellos que, desde que vieran aparecer a los semidioses blancos armados con biblias, ciencia y fusiles, no claudicaron al respeto ni a la curiosidad, no adoraron el fetiche de la superioridad, no fueron seducidos por el destino de la modernidad, sino que corrieron de inmediato a ocultarse en el bosque más espeso, en el desierto, en medio de los peñascos más inaccesibles y desolados, en los territorios providenciales habitados por bestias feroces y serpientes venenosas.

(Piergiorgio Bellocchio, Somos ceros satisfechos. Próximamente…)

Presentación de Cul de Sac #5 (Santander y Oviedo, 24 y 25 de junio)

cartel culdesac5Este fin de semana tendrán lugar dos actos en los que se realizará la presentación del número 5 de la revista Cul de Sac: El campo y la ciudad, ¿dos mundos enfrentados?, a cargo de Juanma Agulles, miembro del colectivo editor.

El viernes 24 de junio será en Santander, en la Librería La Libre (Rampa de Sotileza 1), a partir de las 20:00 de la tarde.

El sábado 25 de junio será en Oviedo, en el Local Cambalache (C/Martínez Vigil, 30 bajo), a partir de las 20:00 de la tarde.

A cinco años del 15M: Obedecer bajo la apariencia de una nueva rebeldía

Reseña de nuestra reedición de 15M. Obedecer bajo la forma de la rebelión en la revista Hincapié.

A cinco años del 15-M, muchos fueron los vaticinios que hoy se han tornado cuanto menos pretenciosos. La spanish revolution no tuvo lugar. Algunos ya advertían en su momento que ni siquiera entonces era ese el objetivo de aquel magma de movilización: más bien al contrario, dar un sorpaso a los malos gestores del progreso. Del progreso que una clase media vio truncado a causa de una crisis que la convirtió casi en paria proleta. Entre los que advertían in situ et in tempore ese prematuro diagnóstico está el colectivo El Salmón que editó entonces el polémico librito 15 M: Obedecer bajo la forma de la rebelión. Cinco años después, el recorrido de aquel magma de indignación parece bifurcarse, como llegando a su propio delta, en las elecciones generales en España. Del “no nos representan” recantado en las plazas, como ya advertía el panfleto, se ha pasado al sí nos representan otros. Sigue leyendo

Los paraísos del Progreso que nunca llegaron

Reseña de El paraíso -que merece ser- recobrado en la revista Hincapié.

Si los editores de El Salmón tienen razón y la mayoría de libros editados últimamente de Thoreau poco han contribuido a despertar el espíritu crítico en los lectores, aquí viene este librito con mayor carga de profundidad. Mucho se está publicando de Thoreau y muy bueno. Pero esta edición aboca la crítica thoreuniana a la fe ciega en el mecanicismo más draconiano que no es más que el que vivimos en nuestros días. El Paraíso – que merece ser- recuperado es la crítica que Henry David Thoreau hizo del libro de J. A. Etzler El Paraíso al calcance de todos los hombres, utopía entonces hoy realidad de un planeta plagado de máquinas eólicas, hidraúlicas y de vapor en montes, mares, campos y ciudades que acabarían con el arduo trabajo humano y que contribuirían al advenimiento de la felicidad humana. Sigue leyendo