Civilización, tecnología y barbarie

«La mecanización y la industrialización han transformado en poco tiempo el planeta, haciendo trizas los ecosistemas y las comunidades humanas mediante el monocultivo, la nocividad industrial y los mercados de masas. El mundo se parece hoy más a las advertencias proféticas de los pueblos primitivos que a la huera propaganda del sistema industrial: las plantas desaparecen y los animales mueren; los suelos quedan tan yermos como el espíritu humano, los grandes océanos envenenados, la lluvia convertida en algo corrosivo y mortal, las comunidades humanas en guerra unas con otras por despojos menguantes. Y todo ello al borde de la gran aniquilación, posible con sólo pulsar unos botones al alcance de unos cuantos imbéciles, cabezas de zek, encerrados en sus búnkeres fortificados. Los raíles de la civilización no sólo conducen al ecocidio, sino a un suicidio evolutivo.

Cada imperio se tambalea sobre el olvido que él mismo ha creado, y tarde o temprano acabará cubierto de arena. ¿Sobrevivirá entre las ruinas un mundo digno de ser habitado?»

Muy pronto en sus librerías…

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Un intelectual muy incómodo

[Reseña de De la parte equivocada (Limitar el deshonor, vol. I), aparecida en la revista Hincapié]

Piergiorgio Bellocchio es un intelectual que lleva más de veinte años sin encontrar editor. No le preocupa a estas alturas de su vida. Tampoco le importó que desde los años 60 en adelante fuera un maldito para izquierdas, derechas y centros. A contracorriente de la corrección táctica, Bellocchio era un hombre que pensaba al margen de la industria cultural. Y siempre se opuso al consenso intelectual. Se puede decir, como resumen los editores de Ediciones El Salmón, que se encontró bien a gusto “de la parte equivocada”. Su agudeza moral a la hora de mirar la Italia de su tiempo está perfectamente compilada en la selección de artículos ahora editados en español bajo el esclarecedor título de De la parte equivocada. Limitar el deshonor.

“Limitar el deshonor. Un objetivo que hace veinte años habría considerado repugnante y absurdo, porque el honor y el deshonor no son cosas que puedan medirse. […] Pero cuando era joven no podía concebir una derrota de estas proporciones. Por aquel entonces, lo peor que podía imaginar era la derrota política a manos de la contrarrevolución, que se manifestaba en la represión que, por despiadada que fuera (o precisamente por ello), garantizaba a los vencidos el honor del exilio, la cárcel o, mejor aún, la gloria del patíbulo. El destino ha sido ridículo […] Nuestros tiempos son menos dramáticos, menos directamente trágicos, aunque más desesperantes. Terror y miseria ahora pueden llamarse consenso y bienestar”.

Escrito en junio de 1985, Bellocchio parece hablar de nuestros tiempos. Del amargo sentido de la derrota constante acompañada de un hálito de dignidad.

En otras palabras: después de haber encajado treinta o cuarenta golpes, te pones a resguardo en una esquina o en un rincón, haciéndote el muerto, con el fin de evitar recibir más. Después asomas la cabeza el tiempo suficiente para recibir otros siete u ocho. Entonces te revuelves: paras un golpe o dos y devuelves a su vez dos tres, algo que el mejor de los casos suscita un poco de curiosidad y en el peor reprobación. Sirve, en todo caso, para devolverte un poco de respeto por tí mismo, de forma que ya no sientes los golpes que sigen cayéndote encima. Ganas por así decirlo, un poco de tiempo. Y vuelta a empezar. Esto es lo que yo entiendo por “limitar el deshonor”.

El compendio de los primeros ensayos de Bellocchio muestran su lucha constante recibiendo golpes y devolviéndolos. Sus artículos reunidos en este libro son una especie de diario donde lo cotidiano es el campo de batalla. No queda lucha ni enemigo por diseccionar: la progresía locuaz, la izquierda rampante, el terrorismo redentor alucinado, el poder, los predicadores y tahúres culturales, el estado parasitario, la clase media italiana, la técnica dominadora… y alguna bocanada libertadora de Thoreau. Bellocchio se pone de la “parte equivocada” como diría Bertolt Brecht, “a falta de otro sitio en que ponernos”.

En los sagaces y breves apuntes de Bellocchio hay una contumaz crítica al modernismo de hormigón agujereado en la Italia de principios de los 80. Es la misma Italia que vive hoy de su mortaja cultural. Y para sospresa mayúscula, puede decirse que la descripción que hace Bellocchio de aquella Italia es la actual de todos los países del mediterráneo y de otras latitudes absorbidas por la victoria “pacífica” y “consensuada” del consumo de toda clase de banalidades culturales. Enemigo de los lugares comunes, incluso y en primer lugar de los de la ortodoxia izquierdista, Bellocchio no cae en el dramatismo desesperante. Hay en su lúcida derrota una burla a toda la impostura imperante, por la que se cuela una alegría de vivir que aún sobrevive al totalitarismo cotidiano. Bellocchio no huye hedonistamente a ninguna comuna imaginaria: combate a diestra y siniestra la decadencia impuesta, la administración creciente y normalizada de los seres humanos en nombre de un progresismo que sostienen izquierdas y derechas.

Pese a él mismo es un intelectual sin igual. Un cero a la izquierda, como diría él mismo, pero un cero muy necesario.

Los límites del capitalismo (Aranjuez, 9 de febrero)

Este viernes tendrá lugar el coloquio – debate público Autonomía material y emancipación, que contará con la presencia de miembros de Cul de Sac. El acto tendrá como ejes de debate los límites del capitalismo, la crisis civilizatoria y la emancipación social, y está enmarcado en unas jornadas organizadas por la CNT – Aranjuez, la Biblioteca Social La Tormenta y los Cuadernos de Contrahistoria Local. El acto tendrá lugar a partir de las 19:00 horas en el Centro Cultural Isabel Farnesio, c\ Capitán 39 Aula 17 (Aranjuez).

Encierro industrial y exterioridad (Madrid, 27 de enero)

Tú criticas, yo critico, ellas critican, y todo el mundo señala su ombligo para dar por sentado que no hay alternativa. El capitalismo triunfante ha llegado a sus últimos días, y los apura hasta las heces para que nada ni nadie le sobreviva. Y así la sociedad tecnificada se muere, la ciudad sin límites ni fronteras se devora a sí misma, las subjetividades hierven a fuego lento en la olla inoxidable de la técnica y del espectáculo, y la vida y el mundo se transmutan en cárcel, fábrica, centro comercial, reality show, pantalla.

Este sábado tendrá lugar el coloquio – debate público Encierro industrial y exterioridad, que contará con la presencia de Cul de Sac, el Grupo Surrealista de Madrid y la revista Malpaís. El acto tendrá lugar a partir de las 18:00 horas en la Librería Enclave de Libros (Calle Relatores 16, Metro Tirso de Molina).
A continuación podrás encontrar el texto de la convocatoria del debate, así como los textos para el debate facilitados por los tres grupos participantes.

ENCIERRO INDUSTRIAL Y EXTERIORIDAD

Tú criticas, yo critico, ellas critican, y todo el mundo señala su ombligo para dar por sentado que no hay alternativa. El capitalismo triunfante ha llegado a sus últimos días, y los apura hasta las heces para que nada ni nadie le sobreviva. Y así la sociedad tecnificada se muere, la ciudad sin límites ni fronteras se devora a sí misma, las subjetividades hierven a fuego lento en la olla inoxidable de la técnica y del espectáculo, y la vida y el mundo se transmutan en cárcel, fábrica, centro comercial, reality show, pantalla.

No, no hay alternativa, ni camino de salida al encierro industrial que ha recalificado todas las afueras. El afuera. Y lo que late o latía fuera de sí en lo más oscuro y recóndito de cada uno de nosotros. Lo sabes, lo sabemos, y tampoco ignoramos que la ciencia infusa del desastre no sirve para casi nada. Porque si esto es así, ¿desde dónde surge nuestra voz airada, nuestro pensamiento insumiso? Si ya todo está tan dominado, ¿nosotros no? ¿Y por qué esas revueltas que estallan de vez en cuando en cualquier lado, despertando a los que parecían más dormidos y en efecto yacían en su letargo dopado? Luego pasa la ira y vuelve el consentimiento, y en efecto nada parece cambiar demasiado, pero allí donde la vista alcanza ya se intuyen los primeros humos de un nuevo incendio, tan necesario y absurdo y desdichado como todos los anteriores. Fuego, ¿caminarás con nosotros?

¿Qué responder? Nada, o mejor con otras preguntas. ¿Es verdad que el encierro es perfecto? ¿Que no quedan resquicios? ¿Ni siquiera una brizna de exterioridad, en el margen, o incluso dentro de la bestia? ¿Desde qué lugar articular entonces la impugnación de la dominación?

Por eso nos gustaría preguntarnos, y preguntar a todos los amigos conocidos y desconocidos que les apetezca acudir a la jornada que proponemos, para discutir hasta qué punto es cierto el mito interesado y paralizante que certifica el fin de la exterioridad, la oclusión de lo posible, y la rendición definitiva de los que preferirían no hacerlo.

Para ello se nos ocurre que tres colectivos, Cul de Sac, Malpaís y Grupo Surrealista de Madrid, tomen una breve palabra para ofrecer algunas coordenadas sobre qué podría ser hoy la exterioridad, cuál la profundidad del encierro industrial, dónde sus líneas de fuga y fractura. Entendiendo, por supuesto, que tales coordenadas solo pueden y deben servir para despertar el debate, que como siempre será lo que será: lo que sus participantes quieran que sea. En este sentido, parece también oportuno ofrecer los textos de las intervenciones, y la introducción del volumen colectivo Crisis de la exterioridad. Crítica del encierro industrial y elogio de las afueras, consagrado a estas cuestiones que creemos no ser los únicos en considerar cruciales.

Por último, y con un idéntico propósito, no nos resistimos a plantear desde ya las siguientes preguntas, tan acertadas y fértiles o no como todas las que puedan surgir a lo largo del debate:

¿Es ya completo el cierre modernizador?

¿Qué sentido tiene ser antiindustrial cuando parece que ya no existe sujeto político antiindustrial?

¿El control y el disciplinamiento han alcanzado también nuestros deseos del afuera?

¿Por qué permitimos que la exterioridad vaya desapareciendo de nuestras vidas?

¿Recuerdas alguna experiencia cotidiana de exterioridad que desmienta o ponga en duda el diagnóstico fatalista de la victoria total del encierro industrial?

¿Sueñas con la exterioridad?

Cul de Sac: Colectivo editorial (ed. El salmón). Publicación de la revista monográfica Cul de Sac (5 números editados desde el año 2010).

https://edicioneselsalmon.com/

El trabajo del colectivo Cul de Sac se inserta en la corriente conocida como crítica antiindustrial. Ésta, en continuación con todas las teorías y prácticas que se han opuesto a las consecuencias nocivas de la modernidad, ha pretendido continuarla y enriquecerla haciendo hincapié en la forma que ésta toma hoy: la destrucción de un mundo industrial y la extensión de las lógicas que le son solidarias a todas las facetas de nuestra vida. En su intervención reflexionarán sobre el modo en que se puede o no pensar la exterioridad en relación con el mundo industrial y su hipotética clausura.

Malpaís: Colectivo de crítica del lugar…desde el lugar. Publicación del fanzine Malpaís (1 número publicado en 2014, y el segundo en camino).

Partimos de afirmar que hay posibilidad de exterioridad al interior de la cárcel. Posibilidad, sin duda, precaria, mutilada, condicionada o reprimida. Pero en esencia y como necesidad, difícilmente gobernable. Si hay algo que pueda definir la dialéctica del encierro es la imposibilidad histórica  de negar el deseo del afuera. Aun en las peores condiciones, incluso en el régimen de aislamiento más terrible, puede el ser humano aferrarse a otra realidad. Donde hay encierro, se dan resistencias, desafíos, anhelos de libertad, planes de fuga, la capacidad y sensibilidad de maravillarse.

Grupo Surrealista de Madrid: Colectivo y editorial (Ediciones de la Torre Magnética) empecinado en un proyecto político de vida poética para realizar los sueños, reencantar el mundo y reapasionar la vida. Publicación de la revista Salamandra (22 números editados desde el año 1987) y el periódico El Rapto.

https://www.gruposurrealistademadrid.org/

El avance imparable del Capitalismo y de la forma-mercancía, emancipada de la conciencia, del control y de las necesidades concretas del ser humano, ha transformado nuestra relación material y sensible con el mundo, atrofiando en gran medida  nuestros sentidos y sensibilidades, pero no es menos cierto que estos no han sido extirpados sino que siguen latiendo, con mayor o menor fuerza, en todas y cada una de las personas. Porque existe una sed de infinito de nuestra imaginación y de nuestra sensibilidad que no se agota en los sucedáneos de la sociedad de consumo y del ocio dirigido. Y esa expresión de la naturaleza humana tiene su atmósfera propia en lo maravilloso. Hay pues un afuera físico y mental, fuente exuberante e inagotable de experiencias subjetivas, de conocimiento del mundo y de cuestionamiento de su ordenación. La experiencia de la exterioridad sigue siendo posible, deseable y, sobre todo, necesaria.

Notas sobre la exterioridad desde una perspectiva anti industrial – CUL DE SAC

Surrealismo y exterioridad – GRUPO SURREALISTA DE MADRID

Cárcel y exterioridad – MALPAÍS

¿Qué sabemos de la sociedad tecnológica? (Madrid, 14 de diciembre)

Ilustración de Miguel Sánchez Lindo

Este jueves 14 de diciembre tendrá lugar un coloquio – debate sobre el papel de la tecnología en nuestras vidas. El acto está organizado por el Ateneo Libertario La Idea, y contará con la participación de Adrián Almazán, miembro del colectivo editor de Ed. El Salmón. El debate tendrá como punto de partida el número 2 de nuestra revista Cul de Sac, ahora disponible para libre descarga: Internet y las nuevas tecnologías: ¿la desposesión culminada?

El acto tendrá lugar a partir de las 19:00 en el Ateneo La Idea – CGT (Calle Alenza 13, Bajo izquierda; Metro Ríos Rosas).